Como si la foto fuera poco, y
La Cámpora no fuera tan asquerosamente obsecuente, nace en los albores de la nueva prehistoria política:
la 25 K, el gremio kirchnerista que cuenta con el apoyo incondicional de gente del “exterior” que banca las políticas truchas adoptadas. Son, según indican, exiliados, repatriados o hijos de argentinos que viven en otros países y dicen interesarse por los acontecimientos políticos que suceden en nuestro país.
Esta suerte de foro planea para este año tener una “participación” electoral en octubre y busca, por cualquier medio, sumar argentinos a empadronarse para poder votar.
La 25 K organiza actos, pinta banderas y banca desde afuera el proyecto nac & pop y se presenta como el nuevo brazo de aguante del Gobierno para posicionar mejor su imagen en el extranjero.
Germina, con la “Provincia 25”, la semillita de la corrupción, la antidemocracia y la censura comunicacional en el exterior.